
Decreto 280 de GACC en China: ¿Qué cambia para las empresas que exportan alimentos?
China continúa fortaleciendo su sistema de control para los alimentos importados. A partir del 1 de junio de 2026, entró en vigor el Decreto 280 de la Administración General de Aduanas de China (GACC), reemplazando al conocido Decreto 248 y estableciendo un nuevo marco para el registro y la supervisión de empresas extranjeras que producen, procesan o almacenan alimentos destinados al mercado chino.
Aunque gran parte de la atención se ha centrado en los requisitos de registro, el nuevo decreto refleja una tendencia más amplia: China está reforzando la trazabilidad, la gestión del riesgo y la verificación documental como elementos clave para el acceso a su mercado.
¿Qué busca el Decreto 280?
El objetivo principal es fortalecer la seguridad alimentaria mediante un sistema de registro basado en el riesgo. En lugar de mantener un listado fijo de productos, GACC ahora utiliza un catálogo dinámico de alimentos que puede modificarse según la evaluación de riesgos, antecedentes sanitarios y otros criterios técnicos.
Este enfoque permite a las autoridades adaptar los controles conforme evolucionan los riesgos asociados a determinados alimentos o procesos productivos.
Principales cambios respecto al Decreto 248
Entre las modificaciones más relevantes destacan:
- Se reemplaza el listado fijo de categorías por un catálogo dinámico de alimentos que requieren recomendación oficial para su registro.
- Se fortalecen los requisitos para solicitudes nuevas, modificaciones, renovaciones y procesos de supervisión.
- Se incorporan reglas específicas para instalaciones de almacenamiento en el extranjero, particularmente cámaras frigoríficas destinadas a productos de origen animal y productos acuáticos.
- Se precisan las condiciones bajo las cuales una empresa puede ver suspendido o revocado su registro si deja de cumplir los requisitos establecidos.
- Se promueve una evaluación continua del sistema de inocuidad del país exportador y de las empresas registradas.
¿Cómo impacta a la industria de frutas y hortalizas?
Aunque muchas frutas frescas no requieren el mismo proceso de registro oficial que otros alimentos considerados de mayor riesgo, el Decreto 280 confirma que China continuará aumentando las exigencias sobre la información que acompaña cada envío.
En la práctica, esto significa que disponer de información clara y verificable sobre el origen del producto, el establecimiento involucrado, la documentación técnica y los registros asociados será cada vez más importante durante los procesos de exportación.
Además, algunos productos agrícolas primarios que anteriormente estaban comprendidos dentro del Decreto 248 pasan ahora a gestionarse bajo otros procedimientos específicos definidos por GACC, por lo que resulta fundamental verificar cuál es la normativa aplicable para cada producto antes de exportar.
La trazabilidad cobra aún más relevancia
Más allá del cumplimiento administrativo, el Decreto 280 refuerza una realidad que ya se observa en numerosos mercados internacionales: la trazabilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un componente esencial de la gestión del riesgo.
Cuando una autoridad necesita verificar el historial de un producto, resulta importante poder responder preguntas como:
- ¿De qué predio proviene la fruta?
- ¿Qué laboratorio emitió el informe analítico?
- ¿Qué lote fue analizado?
- ¿Existe consistencia entre la documentación del envío y los registros disponibles?
- ¿Puede demostrarse fácilmente el cumplimiento de los requisitos exigidos?
Contar con información organizada permite responder estas consultas con mayor rapidez y reducir el riesgo de observaciones o retrasos durante los procesos de importación.
El papel de los laboratorios
Los laboratorios también forman parte de esta cadena de confianza. La calidad analítica continúa siendo fundamental, pero igualmente importante es la correcta identificación de las muestras, la integridad de los registros y la posibilidad de relacionar cada informe con el lote correspondiente.
En escenarios donde las autoridades incrementan los controles documentales, disponer de información completa y fácilmente verificable aporta mayor transparencia a todo el proceso.
Una tendencia que va más allá de China
El Decreto 280 no representa un caso aislado. En los últimos años, distintos mercados han fortalecido sus exigencias en materia de inocuidad, trazabilidad y control documental.
La dirección es clara: las decisiones regulatorias dependen cada vez más de información confiable, registros completos y procesos capaces de demostrar el cumplimiento normativo en cualquier etapa de la cadena.
Para las empresas del sector hortofrutícola, mantenerse actualizadas sobre estos cambios regulatorios no solo facilita el acceso a mercados internacionales, sino que también contribuye a una gestión más eficiente y preparada frente a futuras exigencias.
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